domingo, 22 de septiembre de 2019

Mi experiencia en las oposiciones 2019 Parte 3: Defensa

septiembre 22, 2019 0 Comments
Hola, holita!

Bueno, toca contar la defensa y para ello hay que pararse en la preparación de la misma. 


Mi programación está hecha desde 2015, matemáticas para primero. Pensé en cambiarla y lo hablé con mi preparador quien, con buen criterio, me dijo: si este año eres tutora de primero mejor no lo puedes tener. 

En todas sus clases tocábamos las programación y yo iba desmontando la mía e intentando adecuarla a  las indicaciones que me iba dando pero no toqué nada más. Reconozco que la programación es algo que siempre he ido posponiendo y este año, más, teniendo en cuenta que ya tenía una base sólida.  Otros años, cuando dejaba el examen hecho me dedicaba, desde ese momento, a trabajar con la programación: estudiarla, mejorarla, etc. 
Por IG siempre os he dicho lo mismo: hacedlo aunque penséis que el examen ha ido mal. 

Y yo... este año lo he intentado pero no lo he conseguido. Todos los días intentaba ponerme a preparar la defensa, mejorar las unidades, preparar materiales... pero al final, me quedaba dormida en cualquier esquina y no era capaz de hacer NADA. Era un círculo vicioso porque me enfadaba y frustraba y no llegaba a ningún lugar. 

El día que fui a leer el examen, me tocaba exponer la programación esa tarde. Fui al preparador y le fui sincera: si lo hago hoy será un desastre. Llevaba todo el día llorosa, derrotada, pensando que el camino para mí ya se había acabado. Sinceramente, no me arrepiento de haber llegado a él y haberle dicho "hoy no puedo, prefiero preguntarte dudas" porque eso significa que me conozco a mi misma. Si ese día hubiese intentado exponer, tal y como tenía la cabeza de bloqueada, hubiese sido un gran desastre; que me hubiese condicionado en futuras ocasiones pensando eso de " y la defensa tampoco la llevo bien". 

Le pregunté dudas y me fui a descansar. 

Entonces fue cuando salió la nota y, sorpresa, seguía a la defensa. Sorpresa y miedo porque la programación estaba montada al 75% pero había algo con lo que no estaba del todo de acuerdo: las tablas de las unidades. (Ojo: por mucho que os guste vuestro preparador/a, si en alguna ocasión no estáis de acuerdo al 100% con lo que está diciendo: ES NORMAL. Dicen, y nunca mejor dicho, que cada maestrillo tiene su librillo y aquí lo mismo. Lo bueno de un preparador/a es que escuche tu opinión y entre los dos veáis qué es lo más adecuado). Aquí pedí ayuda a varias personas (48h antes de tener que entregarla) y, al final, un compañero del cole me mandó un audio que dije: "ya está... él piensa como yo: adelante". Hice la primera tabla de unidad, se la mandé al preparador, y me dio su "ok".
Hacer las tablas fue tedioso pero fácil porque el trabajo de las unidades lo tenía hecho, tengo la suerte de tener impresora y la encuadernadora en casa, así que trabajé sin la presión de tener que ir a ninguna empresa a hacerlo y, finalmente, acabé con tiempo de sobra. La dejé a mi gusto: nunca entreguéis una progra en la que no confiéis, se nota en la defensa. 

El día de la entrega de la programación fue por turnos. Nos llamaban a unos 10 por hora y ya eran caras conocidas. Fui con tiempo (sí, parece una chorrada pero id con tiempo, me sé de quien no pudo entregarla o quien llegó por los pelos), la entregué y me fui. Me lo empecé a creer un poquito más y me dediqué a hacer unas fichas para las unidades. 

Aunque dedicaré un post a ello, os lo cuento por encima: el 2015 redacté la defensa de las unidades, una por una. Este año, hice una tabla para cada una de ellas y desarrollé los materiales. Prefiero, sin duda, la segunda opción. 

Tuve unos cuantos días entre la entrega y la defensa; así que fui al preparador dos veces más. Sé que igual os suena raro pero las primeras veces llevaba la defensa sin practicar más de dos veces porque una vez que vicio el discurso, que lo hago tres veces, tiendo a tener dificultades para modificarlo. Digamos, que se me queda grabado con cierta facilidad.
Ahí, además del preparador, estuvo una amiga que venía de "oyente" a darme su opinión y a ayudarme y... no se lo puedo agradecer más. Las buenas amigas son las que también te dicen donde fallas porque "todo genial" no nos ayuda a ser mejor versión de nosotras mismas.

Los primeros días tenía la sensación de que era una suertuda y que no lo merecía. Es decir, me había tocado exponer de las últimas y eso me daba una gran ventaja. Se me escapó en un audio que le hice a mi amiga y compañera P. y ella me dijo que yo tenía un apellido y que esta vez había sido de las últimas, que lo aprovechase, que sería el destino o lo que fuera, pero que yo no tenía la culpa de tener ese tiempo y me tocaba usarlo con cabeza. 

Los días pasaban y yo me los pasaba plastificando materiales, recortando, buscando más bibliografía, viendo vídeos, repasando las unidades, etc. Llegó un momento que se me hizo demasiado largo y que notaba también mucho cansancio así que, una vez todo listo, paré. Es verdad que me pasé los días en casa a pesar de haber acabado, pero era mi forma de pensar que lo tenía todo bajo control.

Llegó el día de la defensa. Volvían las caras conocidas, es más, con una hasta había trabajado en un colegio. Las primeras horas las pasé tranquilamente hablando y jugando a un juego del móvil (uno de buscar pistas en imágenes) calmando los nervios. ¡Ah! Se me olvidaba. La encerrona fue a la única prueba que fui sola, así que llegué como 1 hora antes y salí del coche cargadita: con mi maleta llena de materiales y una mochila. ¡Iba como si me fuera de viaje una semana entera!
En fin, pues mi aula de encerrona estaba un piso por debajo del aula donde defendía. JAJAJA menos mal que todos ibamos igual de cargados. Era un show vernos a todos/as bajar las escaleras con aquellas maletonas.

En mi tribunal hacían el sorteo de las unidades cuando entraba a la defensa el anterior. No recuerdo bien que unidades me tocaron pero hice la primera. Justo el día anterior se la había presentado a mi preparador, me la había revisado una de mis amigas e iba segura. Lo primero que hice al entrar en la sala fue mandarle un mensaje a mi amiga "He cogido la primera. ¿Cambio algo? ¿La hago como ayer?" y su respuesta no me pudo llenar de más seguridad "Hazla exactamente como ayer, campeona" y allá que fui.
La encerrona la utilicé para memorizar los objetivos y contenidos de la unidad y afianzar el orden de las actividades. Lo que era la defensa de la programación iba de casa, hice dos veces la de la unidad y subí al aula.

Al rato me llamaron y empecé. Truco: lleva un cronómetro y ponlo a la vista. Yo bajé una app en el móvil y les pregunté si podía usarla.
Tengo que decir que un punto fuerte que tengo es la exposición, siempre que estoy segura de lo que digo. No utilicé ningún material de apoyo más allá que el documento de mi programación. Hacía pausas y énfasis e incluso cayó alguna broma en la que, tengo que decir, participó uno de los miembros del tribunal.

Con la unidad estuve menos segura porque llevaba alguna cosa que me daba corte pero que me habían aconsejado introducir para dejar un poco de huella. Cosas que haría con los niños pero que delante de un tribunal aumentan considerablemente los nervios. Eso sí, me atreví... y debió de gustarles. 

En cuanto al turno de preguntas no hicieron ninguna. Salí de la exposición más nerviosa de lo que había entrado, de hecho, hasta me dejé sin querer algún material dentro que ellos me devolvieron a los pocos minutos. 

Algún día, os enseñaré la cara que tenía al salir. Porque sí, tengo dos fotos de ese momento. Había que inmortalizarlo. Estaba colorada como un tomate, llevaba dos relojes y una sonrisa de oreja a oreja. Eso sí, la sonrisa era por haber terminado, no tenía claro el resultado. 

Como curiosidad de ese día. La ropa que llevaba. Soy una chica que básicamente le cuesta salir del tema de vaqueros. Vaqueros con camisetas, vaqueros con blusas, etc.  Y creo recordar que jamás he ido a un examen con vestido. Bien, me entró entre ceja y ceja que esta vez tenía que llevar un vestido, el vestido con el que firmé (y tengo foto) mi primer contrato como maestra. No sé si creéis en los simbolismos o en esta clase de gestos pero a mí me encantan. Los días de antes me imaginaba defendiendo y consiguiendo la plaza con el vestido con el que había firmado mi primer contrato y... ¡así fue!

Bueno... ¿y cómo me enteré de la nota?
Pues fue rápido. Realmente fueron dos días creo. Nada, yo tenía presoterapia y harta de que no salieran las notas me fui con mi móvil al centro de estética. Y no salían. Yo cada vez más nerviosa. Lo primero que salió fue la modificación de las plazas por tribunal, lo cual, me beneficiaba bastante. A partir de ese momento, teniendo confianza con la persona que trabaja en el centro, le pedí que se quedase conmigo y me diera tema de conversación. Os aseguro que estar metida en una preso en momentos así... no es divertido, aunque como anécdota no está nada mal.
Lo siguiente fue un mensaje de la compañera que había trabajado conmigo y que estaba en mi mismo tribunal. "¿Sabes algo?"; "No"; "Enhorabuena, tienes la plaza" Y me mandó una foto con el acta que estaba colgada en la universidad donde habíamos hecho los exámenes. No paré de llorar en un buen rato.

Se lo mandé a mi madre y, al salir del centro, llamé a mi padre que estaba hospitalizado. Le gasté una broma "Papá, que me he quedado a una posición"; él... intentando tranquilizarme, pero me conoce bien, no soy una buena mentirosa así que se lo dije; "Chatina, felicidades; qué buen año para ti". Hasta casa me dio por pensar en otro de los nombres que aparecía en el acta, y le mandé la foto. La foto y tuve que mandarle otros 5 mensajes asegurándole que no era broma y que las dos teníamos la plaza. Y es que... se hace un poco increíble.

19/7/19, una fecha que no se me olvidará nunca. Tengo una foto en el hospital con mi padre, porque luego, en cuanto pude, subí a verlo. Sí, hay celebraciones mejores. De hecho luego cené con mi madre un buen cachopo pero lo bueno, fue poder estar un rato con los dos; aunque fuera con una bata verde y guantes (mi padre estaba aislado por una bacteria y nos mandaban entrar con el uniforme).

Y con esto... creo que queda cerrado la experiencia de oposiciones del 2019. Mi plaza. Mi sueño.
Sería imposible agradecer a todas las personas que me han acompañado en estos años pero una por una, lo irán descubriendo porque sin duda, intentaré recompensarles o devolverles toda la fuerza que me han dado. Gracias, también, a la opofamily, no es una despedida, tendré que plantearme de nuevo la cuenta, pero el apoyo incondicional que he recibido durante estos últimos 3 años ha sido increíble. Gracias.



lunes, 12 de agosto de 2019

Mi experiencia en las oposiciones 2019 Parte 2: Examen

agosto 12, 2019 1 Comments
Hola, hola!!

Bueno, después de contaros el caos que traía antes del examen, os quiero contar cómo fue la prueba en sí.

Llegué a la facultad temprano, tenía mucho miedo, como os dije, a los atascos. Y pasó lo de siempre: mirase a donde mirase había gente conocida. Me puse a hablar con compañeras de la facultad y me relajé puesto que estabamos hablando de tonterías que nada o poco tenían que ver con la oposición. (Si os soy totalmente sincera, lo de meterme en un lugar con mucha gente no me hace mucha gracia. Eso de ir a un centro comercial en sábado, etc. Las grandes "acumulaciones" de personas me ponen nerviosa. Así que en la oposición me resultó muy curioso que me pasasé lo contrario.)

Al rato mi amiga llegó y fui a estar un rato con ella. La verdad es que fue un rato agradable, lo único que me estaba poniendo muy nerviosa era no saber dónde estaba la clase. ¡ERROR! Normalmente soy de esas personas que inspeccionan el terreno antes, este año me había mirado el plano de la facultad pero no había ido y eso fue lo que me estaba rondando por la cabeza "¿sabré llegar?" ¿será muy lioso? (no hagáis lo mismo... todo lo que se pueda controlar debe estar controlado)

En fin, entramos y lo de siempre: los del tribunal solemos coincidir así que ya nos conocemos de otros años y, en mi caso, tenía gente cercana de la carrera e incluso una amiga. Hablamos, preguntamos por los nervios y...empiezan a llamar.

Yo era de las últimas y observaba con curiosidad a la gente. Sus caras al entrar, compañeros que iban tachando los que no se presentaban, los gestos del tribunal que llamaba, etc.

Y tocó mi turno, me sentaron en un extremo (hasta para eso hay que tener suerte). Reconozco desde ya, que eso me ayudó a no sentirme tan "presionada". Estaba más libre, tenía más espacio y más aire para mí, por raro que suene.
Los integrantes del tribunal parecían super majos, empezaron dándonos ánimos y leyéndo las instrucciones.

Llegó la hora de la verdad: temas y sobres.

Temas: 11 (madre mía!! madre mía!! Si ni lo miré. Es un tema que desde la LOMCE está desfasado), un tema de lengua (ñeeee! lo sabía pero tiene muchas clasificaciones, podía meter la pata y liarme) y geometría (ñuuu! es un tema feote, descripciones por todas partes pero eh! son mates y adoro las mates). (Plumi reconociendo que es un bicho raro 😂)

Sí, hice el de mates a pesar de que jamás en mi vida hubiese pensado ponerlo por delante de lengua puesto que me parecen temas muy aburridos: define línea, circunferencia, punto, triángulo...
La verdad es que me fui dando cuenta de cosas que me iban faltando o cosas que yo me iba metiendo de otros temas.
Por ejemplo, la intervención educativa: casi todo de otros temas, eso sí, con ejemplos prácticos que había hecho este año y el pasado.

Cuando acabé el tema y lo leí... no me gustó. Me daba la sensación de que faltaba algo por todas las esquinas, que no era conciso o que no trataba todo lo que debería tratar la geometría. No sé, en la intervención hablé de aprendizaje significativo, inteligencias múltiples, atención a la diversidad pero... ¿lo apliqué?

Mi cabeza estaba un poco ciega y convencida de que el examen era malo. Pero ojo, esto ya me había pasado y lo que yo pensé que era malo a ellos les pareció un 6 en su momento.

MORALEJA: Plumi, respira, te queda otra parte. Sal, busca a tu amiga y a hacer la segunda parte como si esto no hubiera pasado.

(INCISO: en mis primeras opos de orientación, aunque llevaba 48 temas de 68 en el sorteo no tuve suerte y no me tocó ninguno. Inventé sobre la marcha cogiendo teorías de otros temas. Ejemplo: tenía que poner la historia de la orientación educativa y cogí cosas de la historia de la educación en general y la incoroporación de la educación especial. 
Los temas NO son cerrados y eso, en parte, nos beneficia puesto que podemos hacer un tema sobre la marcha con todos los conocimientos que tenemos. Por ello os animo a SIEMPRE, SIEMPRE escribid algo, aunque no os toque el tema).

Supuesto: ja! Mucha gente le tiene miedo al supuesto y es normal. Aquí es de formato libre y pueden preguntar lo que les de la gana. Mi supuesto ocupaba una cara entera y preguntaban 4 cosas que no recuerdo exactamente: programar una actividad de matemáticas para 6º, tratar a un niño con unas conductas disruptivas desde hace relativamente poco, plan de coordinación con la maestra de refuerzo y... no recuerdo.
En fin que no había tiempo que perder. Primero, ¡piensa! Distribuye el tiempo. Pues la primera pregunta es la más larga sin duda así que para esa 1 hora y cuarto y para el resto 15 minutos. Sí, me la jugué y a lo grande pero es que en programar es donde más tiempo pierdo porque no me vale con mi primera idea.

Ay... aquí me lié la manta a la cabeza. Se suponía que el cole buscaba un aprendizaje cooperativo, con proyectos y demás. Bueno, señores y señoras: mi programación era que los chicos tenían que organizar un viaje aaaaa........... ¡Barcelona! (aprovechando que estuve allí en semana santa).
Salí del examen pensando que me había liado tanta manta que me había ahogado. Dependía de si a ellos les gustaba y empecé a pensar en todo lo que podría haber puesto y no puse.
Bajé caminando hasta una parada del bus, llamando a mis padres y whatsappeando a esas personas que estaban pendientes.
Todos preguntaban qué tal y yo... yo decía que prefería no comentarlo porque no estaba segura.

Me empezó a doler la cabeza y estaba bastante plof. Las ganas que tenía de ir a la boda desaparecieron pero estaba toda mi familia y era la única oportunidad de estar con muchos de ellos.

Comí, dormí una siesta e intenté cambiar mi cara de "muerte post examen" a "intento de boda". Mi vestido y tacones estaban en el hotel donde se celebraba así que me puse unos vaqueros, unos taconinos, una camisa, una blasier y a olvidarse de todo.

(¡JA! Plumi. No te lo crees ni tú.)


Llegué, me puse mi vestido (ay... el vestido de amazon que compré una semana antes porque no había caído en que tenía que comprar algo. PD. ¿Adivináis el color????) y bajé al salón de bodas.
Bien, aquí sobrina pequeña (de 18 que somos) llegando a banquete de bodas después de un examen.
¿Qué pasó? Atacaron. Atacaron como si famélicos de hambre estuvieran.
Son unos soletes y todos habían estado pendientes de mí ese día, preguntando a mi madre si sabían algo y demás. Así que cuando yo llegué todos preguntaron. Yo sacaba una sonrisa  y decía "no muy bien, ya se verá".
Eh, y ahí sí, después de repetir esa frase unas 40 veces, la hija de mi prima, una bebé rizosa preciosa, se me tiró a los brazos y ya me dediqué simplemente a disfrutar de la ocasión.

Ya os lo dije: o disfrutaba o quitaba penas, pero esa boda merecía la pena.

Ahora quedaba una semana de cole y esperar a que me llamasen para leer. Y me llamaron pero de las últimas, ultimísimas.
La gente llegaba al cole con comentarios del tipo: "el tribunal me felicitó", "me eché a llorar mientras leía porque no me hacían caso", "la gente tardó mucho" y yo... yo desesperaba con la espera.

Esta vez fui previsora. Quedé con algunos de mis tíos (a ver, Asturias en junio es el paraíso de cualquier andaluz, que la temperatura es un gustazo y, como es lógico, los que pudieron, se quedaron unos días aquí) en un merendero precioso justo al lado de la Laboral, sitio donde se hacían las siguientes fases. Así que uno: ese día me teñí el pelo y dos: fui a ver dónde tenía que leer antes de cenar para evitar los nervios que ya me habían atacado anteriormente justo por ese motivo.

Llegar a la clase era sencillo ya que estaba señalizado por más de 7 carteles pero realmente era un poco laberíntico. Fuera como fuese, me ayudó a ir a leer más tranquila.

De la lectura de ese día también era de las últimas así que tomé un café, hablé con mis compis y pasé el rato. A la hora de leer (OJO, DATO IMPORTANTE) me puse bastante nerviosa pero tengo práctica leyendo ya que el año pasado mi preparadora de orientación me hacía leer un simulacro a la semana. Hacedlo. Leed.
Os aconsejo que practiquéis a utilizar una entonación, a mirar al tribunal, a hacer pausas... un buen tema no es nada sin una buena lectura.

Salí un poco enfadada de la lectura. Efectivamente, seguía sin gustarme mucho lo que había puesto. Lo veía con contenido pero quizás no todo lo bien enlazado que me gustaría y, además, dos miembros del tribunal no soltaban el móvil y otro no paraba de bostezar.
¡Qué sí! Que lo sé. Muchas horas, muchas personas y mucho calor. Pero yo, me juego algo importante y me llevé una mala sensación (cosa que también comentaron ese día otros compañeros).
Me fui en bus para casa (me habían llevado en coche) y la verdad que mi cara era un poema. Me puse en lo peor de lo peor y al llegar a casa me fui directa a preparar la nevera para el hospital.

Sí, algo que también pasó en este tiempo fue que la salud de mi padre (bastante frágil en ciertos sentidos) empeoró. Tiene una enfermedad crónica y tuvo un brote. Así que ingresó justamente a la semana de hacer mi examen. A mí, un ingreso de mi padre no me supone una ruptura tremenda en mi rutina puesto que es algo que sucede en muchas ocasiones y tengo muy controlado lo que es ir a visitarle, llevarle bebida y demás. Lo que lógicamente sí me supone es una gran preocupación, dependiendo del estado en el que entre y hacía tiempo que no le veía con un brote así.

La suerte de leer de las últimas es que la espera de la nota es más corta. Yo ya no aguantaba en casa, toda la mañana esperando la nota así que, en cuanto pude, me fui para el hospital (el horario de visitas está permitido a partir de la 13.00).
Lo peor que pude hacer fue llegar a las 12.40 allí. Yo soy muy de reglas y de respetar límites, si en la puerta pone la 13.00 yo hasta la 13.00 no entro. Así que me senté en un sofá al lado del ascensor y me puse a darle al F5 del móvil cada dos segundos. (Bravo, Plumi, una gran idea quedarte 20 minutos sin hacer nada.)
A todo esto se me ocurrió hacer un texto sobre cómo me encontraba en ese momento porque sabía que después de la nota todo cambiaría hacía un lado u otro).
Os lo dejo por aquí (no me juzguéis mucho, estaba a 5 minutos que salieran las notas...)


















Bueno... pues solté esto y me quedé más tranquila y yo seguía haciendo F5. Debería aclarar un pequeño (pequeñísimo) detalle. En el hospital de Oviedo... la cobertura se caracteriza por ser un fantasma que viene y va. Yo seguía actualizando y mi madre, que estaba metiendo papeles en el registro del hospital, me manda una imagen al whats.
Nada más.
Una imagen que se ve que es una captura de mi nota, que NO DESCARGA y, la tía, no me manda nada más.
Ah! y a mi la nota en mi móvil me sigue apareciendo vacía.

Llamadme exagerada pero en ese momento empecé a notar el corazón palpitar, no oía a la gente de alrededor y yo solo miraba como el símbolo de descarga de fotografía no se movía hasta que se movió.

Vale.. lo vi un micro segundo antes de que en la pantalla entrase una llamada de mi madre. Tenía casi un 9. No entendía nada.
Yo suelo medir bastante bien lo que creo que hago. Es verdad que el nivel de autoexigencia que tengo es alto pero estaba convencida de que iba a suspender ese examen.

¿Mi reacción?
Pues ponerme a llorar, pero a llorar. Imaginaros, mi padre ingresado al final del pasillo y yo... pues llorando por todo él mientras hablaba con mi madre en plan "no me lo creo" en bucle y ella pues... medio llorando como yo. Cuando llegué a la habitación tuve la suerte de que el compañero de mi padre no estaba y claro, él se asustó un poco
al verme entrar así.
Me abrazó (yo seguía con el teléfono en la oreja) y le dije que mi nota. Su comentario: "Chatina, pero si eso es genial. Venga, desahoga".

Realmente, no lloras por la nota y el alivio que supone seguir el proceso y poder continuar. Lloras porque la tensión es enorme, pero enorme y por algún sitio tiene que salir.
¿Queréis saber qué pasó después?
Os veo en unos días...💚
 

viernes, 9 de agosto de 2019

Mi experiencia en las oposiciones 2019 Parte 1: Pre-examen

agosto 09, 2019 2 Comments

Hola, hola!!
He empezado esta entrada unas 3000 veces.
No es una entrada fácil en parte porque las oposiciones no duran dos días, tienen fases y muchos días entre medias que hace que se alargue mucho o que yo me líe demasiado. 
Por eso, con vuestro permiso, voy a dividirlas en Pre-examen, Primer examen y Defensa.



Tengo que comenzar diciendo que en casa me llaman Brujita. Yo no sé si creo en estas cosas o no, pero sí que tengo un sentido de la intuición desarrollado para cosas muy tontas. Ejemplo: Una tienda queda en que mi portátil tiene que llegar el día 4 y yo creo que no. Pues no llega. Y cosas así, tontas, absurdas... como el creer que hoy voy a aparcar en el centro y encontrar un sitio. Lo que os digo: tonterías. 

Pero este año tenía una intuición. No era una meta porque en el fondo siempre pensaba lo mismo: con mi baremo tengo que esperar, vete a subir en bolsa, haz lo que mejor que puedas y ya se verá, etc. Pero, muchas veces, me asaltaba esa frase de "este va a ser tu año". También la apartaba rápidamente de mis pensamientos porque me daba mucho vértigo.

El proceso de estudio lo habéis vivido conmigo, día tras día, durante unos cuantos años ya. Este año tenía una compañera en el viaje con la que he ido haciendo los temas, supuestos y he disfrutado porque sí: es posible opositar y vivir (incluso trabajando). Al menos, en mi caso. Desde un primer momento nos planteamos viajar, buscar nuestros momentos de desconexión: Málaga, Disney, Barcelona... han sido nuestras tablas de salvación y nuestras grandes motivaciones para estudiar a tope las semanas previas.

Pero también hay cosas que he preferido guardarme para mí aunque se han notado en ciertos aspectos. Ha sido un año en el que he sufrido ansiedad. Curiosamente no por las opos sino por mi trabajo. Adoro mi profesión pero trabajamos con personas y, a veces, estas personas, no están en su mejor momento o, por el motivo que sea, generan un ambiente de trabajo regulero. En varias ocasiones me he planteado la baja, incluso mi preparador me lo sugirió pero me parecía que si en mi primer año a jornada completa, con una tutoría difícil pero a la que adoro y adoraba, cogía la baja... iba a ser como perder una batalla y que podría aprender de esa situación. Y así hice. Pasé días malos, días no tan malos, días buenos y aprendí a relativizar. Me refugié en personas maravillosas y en mis pequeñajos porque este año, todavía más, les he cogido un cariño especial, han sido un apoyo constante sin ellos saberlo, con cada gesto de cariño que tenían; haciendo que cada día mereciera la pena la decisión que había tomado. 
Algún día, os contaré más, porque sé que si no se cuenta no sé entiende, pero por el momento prefiero dejarlo así.

Llegué a junio contenta, orgullosa del año que había vivido y con un grupo de colegas-amigos del que he aprendido un montón, encontrando el buen ambiente en el trabajo que necesitaba y disfrutando de los ratitos con ellos. Entre interinos nos ayudabamos con las opos. De hecho, una semana antes del examen recuerdo decirle a una compi: uf, el tema de geometría me tiene atascada con esta clasificación (y recitarmela ella). Curioso, fue el tema que acabé haciendo.


Las sensaciones ante el examen era: ¡que esto se acabe ya, pase lo que pase! Aunque empecé a tener los remodimientos y esa clásica sensación: NO ME SÉ NADA 😓 Porque sí: esa sensación la tenemos muchos aunque no es verdad.

Día Pre-examen:

Eché a mi madre de casa. Sí, la eché. A ver, para ser más concreta, el día del examen teníamos una boda fuera de mi ciudad y yo, le sugerí a mi madre, que igual era mejor que durmiese en casa de mi tía ya que iban a cenar en plan pre-boda casi todos los hermanos y así no cogía el coche. AY, esa es una de las cosas más especiales de esta oposición.
"Sí, está siendo una locura de texto, las otras irán más ordenadas pero esta es quizás en la que más sentimientos intento volcar y eso lleva al lío "
Tengo muchos, muchos tíos y tías; pero estamos divididos por España. En especial, a un tío y a sus hijos, les tengo un cariño diferente. Me he pasado los veranos más complicados de mi vida refugiada en su casa, me han mimado y han ayudado a mi madre a que mi infancia no estuviera tan marcada por la enfermedad de mi padre y eso, no se olvida. 
Como estamos lejos, no los veo mucho, así que imaginad mi sensación cuando el día antes del examen, aparecen por la puerta de mi casa, me pegan un abrazo infinito y me desean la mejor de las suertes. Fue un subidón. 
En ese momento salieron todos de casa y me quedé sola hasta el día siguiente. Sí, lo sé, para muchas personas debería de haberme ido a comer con ellos y disfrutar de ese día intentando desconectar peeero a mi eso NO me funciona. 
El día de antes necesito estar tranquila en casa, leyendo, repasando, dándole vueltas a la pizarra. YO SOY ASÍ.
Y con esto os digo: dejad que cada uno haga lo que quiera, si necesita salir, que salga, si necesita dormir, que duerma... pero los "debes salir", "debes respirar", etc. sobran; cada uno nos conocemos y al final, hacemos lo que creemos que nos puede ir mejor.

Fue un día en el que no me moví del sofá, tenía un esquema de una hoja por cada tema e iba poniendo en una pizarra el esquema, repasaba clasificaciones, me volvía loca porque pensaba "tenía que haber dedicado más tiempo a esto", "estoy tocando el tema que voy a hacer e igual no le estoy haciendo caso", etc.

Realmente estaba nerviosa pero reinaba más la necesidad de quitarlo de encima, de dejar de dar vueltas una y otra vez a cosas que ya no iban a entrar en mi cabecita. Y me fui a la cama.

Leches. ¡Qué miedo! ¿A qué? A que el despertador no sonase. Puse todos los cacharros que pude: reloj, despertador, ipad, movil, otra aplicación en el móvil, etc.
Era mi cuarta noche pre-oposición y las recuerdo casi todas.

En la primera (primaria) estaba tranquilamente ansiosa: ¿cómo son? ¿podré escribir? (llevaba 7 temas de 25, solo iba a probar y estaba deseando tener una pizca de suerte).
En la segunda (orientación) había alquilado un piso con una amiga para estar cerca del instituto donde hacíamos el examen. Cenamos, conversamos sobre los supuestos y me fui a la cama repasando, tirándome de los pelos porque llevaba 48 temas de 68 y tenía un lío...
En la tercera (orientación otra vez) bueno, esta ya la vivistéis conmigo: quizás aquí ya me pesaba un poco más la experiencia y, aunque estaba nerviosa, tenía una especie de tranquilidad en plan: esto lo llevo estudiado, ahora toca demostrarlo.

¿Y esta vez? Caí rendida. No me dio tiempo a pensar en nada, estaba agotada. Descansé, me desperté 10 minutos antes que todas las alarmas y cogí un taxi. Porque sí, porque lo de coger un bus aunque fuera MUY pronto y tuviese tiempo de sobra... no lo veía. Me tenía que cruzar media ciudad y tenía miedo a un gran atasco. Era la primera vez que nos juntabamos todo magisterio haciendo las oposiciones en Oviedo y, creedme, hubo un buen atasco peeero... yo fui mucho más temprano y no lo pillé.

Dicho esto... os veo en el Examen!


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