lunes, 12 de agosto de 2019

Mi experiencia en las oposiciones 2019 Parte 2: Examen

Hola, hola!!

Bueno, después de contaros el caos que traía antes del examen, os quiero contar cómo fue la prueba en sí.

Llegué a la facultad temprano, tenía mucho miedo, como os dije, a los atascos. Y pasó lo de siempre: mirase a donde mirase había gente conocida. Me puse a hablar con compañeras de la facultad y me relajé puesto que estabamos hablando de tonterías que nada o poco tenían que ver con la oposición. (Si os soy totalmente sincera, lo de meterme en un lugar con mucha gente no me hace mucha gracia. Eso de ir a un centro comercial en sábado, etc. Las grandes "acumulaciones" de personas me ponen nerviosa. Así que en la oposición me resultó muy curioso que me pasasé lo contrario.)

Al rato mi amiga llegó y fui a estar un rato con ella. La verdad es que fue un rato agradable, lo único que me estaba poniendo muy nerviosa era no saber dónde estaba la clase. ¡ERROR! Normalmente soy de esas personas que inspeccionan el terreno antes, este año me había mirado el plano de la facultad pero no había ido y eso fue lo que me estaba rondando por la cabeza "¿sabré llegar?" ¿será muy lioso? (no hagáis lo mismo... todo lo que se pueda controlar debe estar controlado)

En fin, entramos y lo de siempre: los del tribunal solemos coincidir así que ya nos conocemos de otros años y, en mi caso, tenía gente cercana de la carrera e incluso una amiga. Hablamos, preguntamos por los nervios y...empiezan a llamar.

Yo era de las últimas y observaba con curiosidad a la gente. Sus caras al entrar, compañeros que iban tachando los que no se presentaban, los gestos del tribunal que llamaba, etc.

Y tocó mi turno, me sentaron en un extremo (hasta para eso hay que tener suerte). Reconozco desde ya, que eso me ayudó a no sentirme tan "presionada". Estaba más libre, tenía más espacio y más aire para mí, por raro que suene.
Los integrantes del tribunal parecían super majos, empezaron dándonos ánimos y leyéndo las instrucciones.

Llegó la hora de la verdad: temas y sobres.

Temas: 11 (madre mía!! madre mía!! Si ni lo miré. Es un tema que desde la LOMCE está desfasado), un tema de lengua (ñeeee! lo sabía pero tiene muchas clasificaciones, podía meter la pata y liarme) y geometría (ñuuu! es un tema feote, descripciones por todas partes pero eh! son mates y adoro las mates). (Plumi reconociendo que es un bicho raro 😂)

Sí, hice el de mates a pesar de que jamás en mi vida hubiese pensado ponerlo por delante de lengua puesto que me parecen temas muy aburridos: define línea, circunferencia, punto, triángulo...
La verdad es que me fui dando cuenta de cosas que me iban faltando o cosas que yo me iba metiendo de otros temas.
Por ejemplo, la intervención educativa: casi todo de otros temas, eso sí, con ejemplos prácticos que había hecho este año y el pasado.

Cuando acabé el tema y lo leí... no me gustó. Me daba la sensación de que faltaba algo por todas las esquinas, que no era conciso o que no trataba todo lo que debería tratar la geometría. No sé, en la intervención hablé de aprendizaje significativo, inteligencias múltiples, atención a la diversidad pero... ¿lo apliqué?

Mi cabeza estaba un poco ciega y convencida de que el examen era malo. Pero ojo, esto ya me había pasado y lo que yo pensé que era malo a ellos les pareció un 6 en su momento.

MORALEJA: Plumi, respira, te queda otra parte. Sal, busca a tu amiga y a hacer la segunda parte como si esto no hubiera pasado.

(INCISO: en mis primeras opos de orientación, aunque llevaba 48 temas de 68 en el sorteo no tuve suerte y no me tocó ninguno. Inventé sobre la marcha cogiendo teorías de otros temas. Ejemplo: tenía que poner la historia de la orientación educativa y cogí cosas de la historia de la educación en general y la incoroporación de la educación especial. 
Los temas NO son cerrados y eso, en parte, nos beneficia puesto que podemos hacer un tema sobre la marcha con todos los conocimientos que tenemos. Por ello os animo a SIEMPRE, SIEMPRE escribid algo, aunque no os toque el tema).

Supuesto: ja! Mucha gente le tiene miedo al supuesto y es normal. Aquí es de formato libre y pueden preguntar lo que les de la gana. Mi supuesto ocupaba una cara entera y preguntaban 4 cosas que no recuerdo exactamente: programar una actividad de matemáticas para 6º, tratar a un niño con unas conductas disruptivas desde hace relativamente poco, plan de coordinación con la maestra de refuerzo y... no recuerdo.
En fin que no había tiempo que perder. Primero, ¡piensa! Distribuye el tiempo. Pues la primera pregunta es la más larga sin duda así que para esa 1 hora y cuarto y para el resto 15 minutos. Sí, me la jugué y a lo grande pero es que en programar es donde más tiempo pierdo porque no me vale con mi primera idea.

Ay... aquí me lié la manta a la cabeza. Se suponía que el cole buscaba un aprendizaje cooperativo, con proyectos y demás. Bueno, señores y señoras: mi programación era que los chicos tenían que organizar un viaje aaaaa........... ¡Barcelona! (aprovechando que estuve allí en semana santa).
Salí del examen pensando que me había liado tanta manta que me había ahogado. Dependía de si a ellos les gustaba y empecé a pensar en todo lo que podría haber puesto y no puse.
Bajé caminando hasta una parada del bus, llamando a mis padres y whatsappeando a esas personas que estaban pendientes.
Todos preguntaban qué tal y yo... yo decía que prefería no comentarlo porque no estaba segura.

Me empezó a doler la cabeza y estaba bastante plof. Las ganas que tenía de ir a la boda desaparecieron pero estaba toda mi familia y era la única oportunidad de estar con muchos de ellos.

Comí, dormí una siesta e intenté cambiar mi cara de "muerte post examen" a "intento de boda". Mi vestido y tacones estaban en el hotel donde se celebraba así que me puse unos vaqueros, unos taconinos, una camisa, una blasier y a olvidarse de todo.

(¡JA! Plumi. No te lo crees ni tú.)


Llegué, me puse mi vestido (ay... el vestido de amazon que compré una semana antes porque no había caído en que tenía que comprar algo. PD. ¿Adivináis el color????) y bajé al salón de bodas.
Bien, aquí sobrina pequeña (de 18 que somos) llegando a banquete de bodas después de un examen.
¿Qué pasó? Atacaron. Atacaron como si famélicos de hambre estuvieran.
Son unos soletes y todos habían estado pendientes de mí ese día, preguntando a mi madre si sabían algo y demás. Así que cuando yo llegué todos preguntaron. Yo sacaba una sonrisa  y decía "no muy bien, ya se verá".
Eh, y ahí sí, después de repetir esa frase unas 40 veces, la hija de mi prima, una bebé rizosa preciosa, se me tiró a los brazos y ya me dediqué simplemente a disfrutar de la ocasión.

Ya os lo dije: o disfrutaba o quitaba penas, pero esa boda merecía la pena.

Ahora quedaba una semana de cole y esperar a que me llamasen para leer. Y me llamaron pero de las últimas, ultimísimas.
La gente llegaba al cole con comentarios del tipo: "el tribunal me felicitó", "me eché a llorar mientras leía porque no me hacían caso", "la gente tardó mucho" y yo... yo desesperaba con la espera.

Esta vez fui previsora. Quedé con algunos de mis tíos (a ver, Asturias en junio es el paraíso de cualquier andaluz, que la temperatura es un gustazo y, como es lógico, los que pudieron, se quedaron unos días aquí) en un merendero precioso justo al lado de la Laboral, sitio donde se hacían las siguientes fases. Así que uno: ese día me teñí el pelo y dos: fui a ver dónde tenía que leer antes de cenar para evitar los nervios que ya me habían atacado anteriormente justo por ese motivo.

Llegar a la clase era sencillo ya que estaba señalizado por más de 7 carteles pero realmente era un poco laberíntico. Fuera como fuese, me ayudó a ir a leer más tranquila.

De la lectura de ese día también era de las últimas así que tomé un café, hablé con mis compis y pasé el rato. A la hora de leer (OJO, DATO IMPORTANTE) me puse bastante nerviosa pero tengo práctica leyendo ya que el año pasado mi preparadora de orientación me hacía leer un simulacro a la semana. Hacedlo. Leed.
Os aconsejo que practiquéis a utilizar una entonación, a mirar al tribunal, a hacer pausas... un buen tema no es nada sin una buena lectura.

Salí un poco enfadada de la lectura. Efectivamente, seguía sin gustarme mucho lo que había puesto. Lo veía con contenido pero quizás no todo lo bien enlazado que me gustaría y, además, dos miembros del tribunal no soltaban el móvil y otro no paraba de bostezar.
¡Qué sí! Que lo sé. Muchas horas, muchas personas y mucho calor. Pero yo, me juego algo importante y me llevé una mala sensación (cosa que también comentaron ese día otros compañeros).
Me fui en bus para casa (me habían llevado en coche) y la verdad que mi cara era un poema. Me puse en lo peor de lo peor y al llegar a casa me fui directa a preparar la nevera para el hospital.

Sí, algo que también pasó en este tiempo fue que la salud de mi padre (bastante frágil en ciertos sentidos) empeoró. Tiene una enfermedad crónica y tuvo un brote. Así que ingresó justamente a la semana de hacer mi examen. A mí, un ingreso de mi padre no me supone una ruptura tremenda en mi rutina puesto que es algo que sucede en muchas ocasiones y tengo muy controlado lo que es ir a visitarle, llevarle bebida y demás. Lo que lógicamente sí me supone es una gran preocupación, dependiendo del estado en el que entre y hacía tiempo que no le veía con un brote así.

La suerte de leer de las últimas es que la espera de la nota es más corta. Yo ya no aguantaba en casa, toda la mañana esperando la nota así que, en cuanto pude, me fui para el hospital (el horario de visitas está permitido a partir de la 13.00).
Lo peor que pude hacer fue llegar a las 12.40 allí. Yo soy muy de reglas y de respetar límites, si en la puerta pone la 13.00 yo hasta la 13.00 no entro. Así que me senté en un sofá al lado del ascensor y me puse a darle al F5 del móvil cada dos segundos. (Bravo, Plumi, una gran idea quedarte 20 minutos sin hacer nada.)
A todo esto se me ocurrió hacer un texto sobre cómo me encontraba en ese momento porque sabía que después de la nota todo cambiaría hacía un lado u otro).
Os lo dejo por aquí (no me juzguéis mucho, estaba a 5 minutos que salieran las notas...)


















Bueno... pues solté esto y me quedé más tranquila y yo seguía haciendo F5. Debería aclarar un pequeño (pequeñísimo) detalle. En el hospital de Oviedo... la cobertura se caracteriza por ser un fantasma que viene y va. Yo seguía actualizando y mi madre, que estaba metiendo papeles en el registro del hospital, me manda una imagen al whats.
Nada más.
Una imagen que se ve que es una captura de mi nota, que NO DESCARGA y, la tía, no me manda nada más.
Ah! y a mi la nota en mi móvil me sigue apareciendo vacía.

Llamadme exagerada pero en ese momento empecé a notar el corazón palpitar, no oía a la gente de alrededor y yo solo miraba como el símbolo de descarga de fotografía no se movía hasta que se movió.

Vale.. lo vi un micro segundo antes de que en la pantalla entrase una llamada de mi madre. Tenía casi un 9. No entendía nada.
Yo suelo medir bastante bien lo que creo que hago. Es verdad que el nivel de autoexigencia que tengo es alto pero estaba convencida de que iba a suspender ese examen.

¿Mi reacción?
Pues ponerme a llorar, pero a llorar. Imaginaros, mi padre ingresado al final del pasillo y yo... pues llorando por todo él mientras hablaba con mi madre en plan "no me lo creo" en bucle y ella pues... medio llorando como yo. Cuando llegué a la habitación tuve la suerte de que el compañero de mi padre no estaba y claro, él se asustó un poco
al verme entrar así.
Me abrazó (yo seguía con el teléfono en la oreja) y le dije que mi nota. Su comentario: "Chatina, pero si eso es genial. Venga, desahoga".

Realmente, no lloras por la nota y el alivio que supone seguir el proceso y poder continuar. Lloras porque la tensión es enorme, pero enorme y por algún sitio tiene que salir.
¿Queréis saber qué pasó después?
Os veo en unos días...💚
 

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